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“Mágico” sería un buen calificativo para describir en una sola palabra, a este hermoso municipio, ubicado al norte del departamento del Quindío.

Filandia, es uno de los 51 municipios que hace parte del Paisaje Cultural Cafetero de Colombia (PCCC), declarado por la UNESCO en 2011 como “Patrimonio Mundial”

Mirador Filandia: Costo de Entrada $8.000 (pesos colombianos)

Sus callecitas te dan la bienvenida en medio de coloridas puertas y ventanas, sus balcones te saludan y las verdes montañas que rodean a la “Colina Iluminada de Colombia”, parecen abrazarte cálidamente.

Su cultura campesina, no solo se ve reflejada en sus plantaciones de plátano, café, yuca, caña, mora, etc, sino también en su arquitectura típica de la colonización antioqueña, que además está perfectamente conservada.

En las calles se respira arte, tiendas con productos artesanales de fabricación local y artistas que acompañan con sus melodías tus pasos.

Si necesitas aún más razones, tendría que hablarte de los innumerables locales donde puedes tomarte un buen café, sumado a la amabilidad de sus habitantes.

Parque principal Filandia – Quindío

Filandia, es uno de los destinos imperdibles, recomendado por @gigimochilera, del blog www.lasmochilerascolombia.com

 

(Este artículo no es creado con la intención de ofender a nadie, solo es una forma de ver con jocosidad la vida…los amo)

 

Que comience el éxodo en carreteras, aeropuertos y terminales de transporte. Llega semana santa y parece que la gente se vuelve loca, la ansiedad por salir corriendo se intensifica con cada segundo que pasa.

¡NO HAY TIEMPO! hay que salir lo más pronto posible.

 

Tiquetes aéreos a costos absurdos, reservas en hoteles al doble o triple de precio, trancones eternos, vuelos retrasados y sobre-vendidos, entre otras incomodidades, son algunas de las situaciones que enfrentan los turistas que se animan a viajar en esta temporada, tratando de huir de la rutina por 3 o 4 días, además de los 15 de vacaciones anuales.

 

Los creyentes salen a recorrer iglesias y a subir cerros de rodillas, algunos desde la fe, otros desde la moda, para publicar lo pura de sus almas en redes sociales.

 

Yo también fui viajera de temporadas altas, cuando mi carcelario (también llamado empleador) le daba autorización a mi pobre cuerpo y alma de ser “Libre” por 15 días, o en este caso 3. Hoy en día, después de muchos años, malas experiencias en los trabajos y cansada de los jefes acosadores, groseros y misóginos, confirmo que emprender mi propio camino, es lo mejor que pude hacer en la vida, viajo cuando quiero y no cuando me den permiso, lo que cambia considerablemente mi percepción de las palabras: Vacaciones, Semana Santa o puente festivo.

 

Así que queridos amigos, amigas y gatos lectores, si usted no pudo viajar, siéntase afortunado. Este es mi top 5, las cinco razones por las cuales usted no debería viajar en semana santa:

 

1-  Es temporada alta: Lo que quiere decir que todo lo relacionado con “Turismo”, está operando bajo sus tablas de precios más costosas e incluso por encima de estos valores, debido a la alta demanda de viajeros.

 

2-  Todo está full: Increíblemente, aunque es una de las temporadas más costosas en el año, todo o al menos la mayoría de los establecimientos, centros turísticos, hoteles, chozas, playas, ríos, charcos, están al máximo de su capacidad de carga y hasta más.

Cuando viajamos a Santa Marta, recuerdo que al señor que nos vendió los tiquetes de lancha para Playa Blanca, le faltó llevarnos cargados (de ida), nos contó historias, chistes, nos ayudó a subir a la lancha…pero de regreso, nos pasó unos papelitos, que según él eran nuestro pase de regreso a Rodadero. La escena era un capítulo de «The Walking Dead»: zombies, detrás de los cerebros (lanchas) para poder regresar… y eso que era temporada baja.

 

3-  Las ciudades que no son puntos de referencia turística serán el paraíso: Por ejemplo, si alguna vez se ha quedado en su casa esta temporada y vive en Bogotá o Cali, seguramente llegó temprano a sus citas, disfrutó del cine sin filas en taquilla y transitó por las calles sin trancones.

 

4-  La pesadilla de la “Operación retorno”: Si de ida fue una tortura a pesar de que “sumercé” iba emocionado y con plata, imagínese el regreso: con el estrés de las interminables filas (donde sea que esté) y no muy feliz por tener que madrugar al otro día al trabajo.

 

5-  Volver endeudado y cansado: Sin efectivo, endeudado, cansado y teniendo que llegar a lavar la ropa sucia, porque le agarra “mal olor” y le salen hongos.

 

No quiere decir que si viaja en otra temporada, no le suceda alguna de estas cosas, pero seguramente tendrá menos posibilidades de sufrir.

 

@GigiMochilera  Periodista de Viajes

Gracias por compartir 🙂

https://www.instagram.com/gigimochilera/