Nos encantan los manuales de instrucciones aunque nunca los leamos y las garantías extendidas, esas sin fecha de vencimiento. No sé ustedes, pero a mí me gustaría haber llegado al mundo con un manual incorporado, al menos para consultarlo en casos de emergencia, como en este momento.

Mi alma nació viajera, no me gustan las rutinas excepto tomar café, eso sí debo hacerlo a diario y dos veces por día – me aburro fácilmente, leo varios libros al tiempo, hago cursos on line, pinto, hago crochet, investigo sobre huertas, extracción de aceites esenciales, confección, turismo, maternidad de gatos, etc, cualquier cosa que crea que en algún instante de mi vida, pueda salvarme o ayudar a otro, ahora justamente hago un diplomado para el diseño de Proyectos de Cooperación Internacional.

Siempre me gustó viajar, conocer nuevos lugares, personas, culturas, sentir otros aromas y texturas, pero mis aventuras aunque prolongadas en el tiempo tenían una fecha de retorno, en días o meses, pero con regreso. Cuando te enfrentas a un viaje que te brinda la posibilidad de un cambio de país, el cuento es otro.

Estarás feliz, los primeros meses van a parecer las vacaciones de temporada, amarás, ¡probarás todo! y tendrás más “cachetes” (mejillas). Luego, la emoción se irá tornando normalidad, para finalizar extrañando hasta el vecino que odias en tu cuadra. Esto no aplica para todo el mundo, hablo de los románticos apegados como yo. Tengo amigos viviendo en el exterior que dicen que no extrañan nada, solo algunas veces a sus familias y amigos

Esto no aplica para todo el mundo, hablo de los románticos apegados como yo. Tengo amigos viviendo en el exterior que dicen que no extrañan nada, solo algunas veces a sus familias y amigos.

Soy una persona que se adapta fácilmente a los cambios, aun así, para los que somos muy familiares, un cambio de ciudad o país puede ser bastante traumático. En mi caso, no hay un solo domingo que no extrañe los almuerzos familiares, o una sola mañana que no piense – mientras me preparo el café que esa es la misión de mi papá, sentarme a hablar con mi mamá, tomarme una cerveza con mi hermano, dormir con mis gatas, compartir unos cócteles con mis amigas los miércoles de 2×1, ensayar los sábados en la tarde danza folklórica, entre otras cosas que son irremplazables.

Tal vez seas afortunado y puedas regresar a tus pagos (tierra) 1 o 2 veces al año, pero eso será insuficiente. Yo pensaba que con cada viaje iba a ser más fácil, pero no, es más triste, porque cada vez las posibilidades de volver, parecen estar más lejanas. Obviamente no todo es catastrófico, nostálgico y horrible.

Cuando la gente escucha mi hermoso y sensual acento me preguntan:

  • De dónde sos?

A lo que contesto:

  • De Colombia

Y entonces sale esa frase que he escuchado prácticamente de todos los que me preguntan:

  • De Colombia… mira vos que lindo (léase en tonada Argentina) y ¿Qué haces acá? Por qué Argentina? Yo siempre me he querido ir de aquí.

Palabras dulces que no dan mucho ánimo que digamos.

Entonces, querido lector, como lo he dicho en otras oportunidades, no existen fórmulas mágicas, lo que a unos les funciona a otros no, para mí ha sido difícil, otros no extrañaran un carajo y así puedo enumerar mil ejemplos. No importa si estas en una oficina de lunes a sábado, o si vivís viajando, el ser humano está en constante cambio, lo que hoy soñamos mañana puede ser nuestro dolor de cabeza, siempre tendremos momentos agradables, instantes de felicidad y también de angustia, sin importar el lugar o estilo de vida. Ahora que he vivido más de un año lejos de mi tierrita colombiana, te puedo asegurar que viajando o cambiando de país, se resuelven unas cosas (o no) y nacen otras, experimentas cosas nuevas e inevitablemente te perderás de muchas.

No importa si estas en una oficina de lunes a sábado, o si vivís viajando, el ser humano está en constante cambio, lo que hoy soñamos mañana puede ser nuestro dolor de cabeza, siempre tendremos momentos agradables, instantes de felicidad y también de angustia, sin importar el lugar o estilo de vida. Ahora que he vivido más de un año lejos de mi tierrita colombiana, te puedo asegurar que viajando o cambiando de país, se resuelven unas cosas (o no) y nacen otras, experimentas cosas nuevas e inevitablemente te perderás de muchas.

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