Si existe algo difícil en los viajes es el regreso, tienes una mezcla de sentimientos entre felicidad, nostalgia, tristeza, ganas de volver, pero también de quedarse, que no puedes controlar.

Haciendo la fila para migración (aún llorando) en el aeropuerto Islas Malvinas en Rosario-Argentina, una señora que viajaba con su hija me dijo:

  • ¡Podés sentarte a llorar con ella y abrazarse! Nosotras tenemos toda la familia acá –En Rosario-, llevamos 15 años viajando y aún no nos acostumbramos.

Esto sonaba a una profecía de mil lloradas en el aeropuerto, por el resto de mi vida.

Seguía mi camino: Lo bueno; es que sólo estaban las personas de un vuelo. Lo malo: que en migración te toman una foto cuando te sellan el pasaporte de salida – No puedo imaginar la cara con la que quedé-

Una pareja de esposos ya mayores llamó mi atención, caminaban tranquilos, llevaban mucho tiempo juntos, se notaba porque caminaban al mismo ritmo, como coordinando una coreografía de baile, y porque sus maletas eran exactamente iguales! una belleza.

¿Cómo prepararse para un regreso? ¡No lo sabría! si eres súper controlado – Al menos de apariencia- vas a parecer una roca, inexpresivo, así quieras llorar, si no lo haces nadie notará que estás triste, pero si eres como yo, un mar de lágrimas y sensibilidad, es normal llorar días antes, durante y después, sola y con cada despedida y abrazo…solo queda sentir cada sensación y respirar muy profundamente.

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